La cama es la superficie donde se imprime la primera capa, y de ella depende que la pieza se pegue mientras imprime y se despegue fácil cuando termina. Esta guía te explica qué es una cama magnética, qué tipos de superficie existen, cómo elegir según tu filamento y cómo cuidarla.
La cama (o base, o plataforma) es la superficie sobre la que la impresora deposita la primera capa y construye la pieza. Una cama magnética es el sistema más usado hoy y está formada por dos partes: una base imantada que se pega o se fija sobre la cama caliente de la impresora, y una lámina flexible con un recubrimiento especial arriba, que se apoya sobre esa base por atracción magnética.
Un punto importante: el material que toca la pieza no es el metal pelado, sino el recubrimiento que va encima (PEI, PEO, PEY, PET). La lámina —normalmente de acero para resortes— es solo el soporte flexible que da el "flex" para despegar; el recubrimiento es la superficie que realmente agarra y suelta la pieza. Por eso en el diagrama aparecen separados: "lámina flexible" y "recubrimiento".
La gran ventaja es el despegue: cuando la impresión termina y la cama se enfría, retirás la lámina, la doblás apenas con las manos y la pieza salta sola. Se terminó eso de hacer palanca con espátulas, arriesgándote a romper la pieza o rayar la superficie.
Lo que hace el trabajo de adherencia no es el imán, sino el recubrimiento. El imán solo sujeta la lámina en su lugar; la superficie de arriba (PEI, PEO, vidrio, etc.) es la que agarra y suelta la pieza.
Una buena cama resuelve los dos problemas más frecuentes de la impresión 3D, que además son opuestos entre sí (y, de paso, define cómo queda la base de la pieza):
Todas las camas magnéticas comparten el mismo sistema base + lámina; lo que cambia entre una y otra es el recubrimiento de la superficie. Cada uno se comporta distinto según el filamento y el acabado que busques.
La opción más versátil y recomendada para la mayoría. Buena adherencia con casi todos los filamentos (PLA, PETG, ABS, TPU, nylon), despegue fácil y una terminación mate pareja en la base. Resiste altas temperaturas. Es el "de todos los días".
Máxima adherencia con PLA y una base lisa y brillante, ideal para piezas decorativas donde se ve la cara de abajo. También sirve para varios filamentos. Cuidado con PETG: puede pegarse de más sin un separador.
Superficies escarchadas (PEY y PEO son variantes emparentadas, de comportamiento similar) que dejan una base pareja y un efecto sutil. Pensadas sobre todo para PLA: soportan menos temperatura que el PEI (unos 120 °C) y no se recomiendan para filamentos de alta temperatura como ABS, PC o nylon.
No es flexible: es una placa rígida con recubrimiento. Da una base muy plana y lisa, buena para PLA. Aguanta bien el calor, pero para despegar hay que esperar a que enfríe. Con PETG, siempre separador.
Muchas camas traen un recubrimiento distinto en cada lado: das vuelta la lámina según el filamento o el acabado que necesites, sin comprar dos camas. Por eso vas a ver nombres combinados como "PEO + PET" o "PEY + PEY": indican la superficie de cada cara (el PET es otra superficie lisa de baja temperatura, también orientada a PLA). En la práctica, lo importante es qué cara usás para cada filamento.
Elegir bien es simple si vas en este orden. El primer paso es el que no podés equivocar: si la cama no mide lo que tu impresora necesita, no importa lo demás.
Cada impresora tiene su tamaño de cama. Los más comunes son 235 × 235 mm (línea Ender 3 y compatibles), 257 × 257 mm (Bambu Lab A1), 300 × 300 mm (Artillery Sidewinder, Ender 5 Plus) y 310 × 310 mm o más (CR-10 y otras grandes). Además, tenés que saber si tu impresora ya tiene la base magnética instalada (entonces comprás solo la lámina flexible) o si necesitás el kit completo con la base imantada.
Guiate por el modelo exacto de tu impresora. Si no estás seguro de la medida o de si ya tenés base magnética, decinos qué impresora tenés y te confirmamos cuál cama corresponde.
Imprimir PETG directo sobre una superficie lisa (PEI liso o vidrio) sin separador. El PETG puede fundirse con la superficie y, al despegar, arrancar un pedazo del recubrimiento. Para PETG, texturizado o un separador de por medio.
Una cama bien cuidada dura muchísimo. La mayoría de los problemas de adherencia no son de la cama en sí, sino de suciedad sobre ella. Cuidados básicos:
Aun así, el recubrimiento es un consumible y se gasta. Señales de que conviene cambiar la lámina:
Tener una lámina flexible de repuesto es lo más práctico: podés seguir imprimiendo mientras una se limpia o se enfría, y renovás la superficie al instante cuando se gasta.
Decinos el modelo y te confirmamos la cama correcta —medida, superficie y si necesitás base o solo lámina— antes de que compres. Respondemos rápido por WhatsApp.